Mandalas: objetos de meditación

En las tradiciones espirituales los mandalas se utilizan como un soporte para la meditación. Estas figuras, repletas de símbolos, ayudan a la mente no sólo a concentrarse y serenarse, sino también a alcanzar poco a poco unos niveles de conciencia cada vez más profundos, hasta que el meditador experimenta una unión mística con la unidad última, de la que el cosmos y todas sus múltiples formas surgen.



Cuando observas un atardecer o un amanecer te sientes extasiado, lleno de regalos de color, paisaje, el sol, las montañas, la luna, el mar o un lago. Estás tan concentrado en esos momentos que quisieras que no terminara ese espectáculo tan maravilloso. Conforme pasa el tiempo, los colores cambian, el cielo es distinto, las nubes también, y de pronto te das cuenta que llevas 10 o 15 minutos observando todo aquello.

¿Y tú? En silencio, contigo mismo, con una sensación de bienestar y plenitud. En estado de contemplación.

¿Te has preguntado cada cuanto haces esta actividad para ti mismo, para relajarte? Para pensar mejor, sentirte bien, bajar el estrés, ¿contactar con tu esencia?

Este ejercicio de observación es una Meditación Activa. Al observar o pintar un mandala sucede algo similar. Tu respiración se va haciendo cada vez más profunda, tus ojos están concentrados en los colores, las formas, la geometría, y poco a poco, permites que tu lado izquierdo del cerebro, (que es el de la razón) se relaje, y de esta forma, el lado derecho de tu cerebro empieza a participar, mandando señales de quietud, calma, relajación.

Tus sentidos se hacen presentes: el oido se despierta a través de la música, la vista se deleita con el mandala, el olfato se activa con un incienso o un difusor, el tacto se activa con…¿que tal un algodón? o una lima de uñas? y para el sentido del gusto un pedacito de tu fruta favorita.

Así, estas tan concentrado en los estímulos externos, que cuando menos te das cuenta ya llevas meditando ¡20 minutos! Pensando en colores, sabores, olores, geometría y, sobre todo, dándote la oportunidad de escuchar tu voz interior.

Y ahí es cuando empieza lo que llamamos: “tu trabajo interior”.

No necesitas habilidades artísticas para pintar un mandala, no hay mandalas bonitos ni mandalas feos, el mandala simple y sencillamente “ES”. Sólo déjate llevar, pon música, relájate y permite que el mandala te hable como un viejo amigo sabio. No lo interrumpas.


Estas herramientas de visualización y de meditación, como el yoga, el taichí o escuchar música, crean espacios de calma, te ayudan a relajarte y a aumentar la concentración.


Los mandalas también pueden ser utilizados para armonizar un espacio, como tu casa o tu oficina, pero los más importante, es que estés en equilibrio. Solo así podrás transmitir esa paz y calma al espacio que te rodea.



"Los Mandalas de Sara Durand son expresiones del lenguaje de Ángeles y Arcángeles para llevar sanación y orden desde su alma a otras almas..." Marina Palmer Carrillo, Escritora del libro: "Cómo recuperar la salud del alma", Editorial Diana (Expo-Ser, 14 Mayo 2010)



#mandalas #meditaciónactiva #meditaciónconmandalas #BuenaVibraFest #BazarBuenaVibra

Síguenos

  • Facebook - White Circle
  • Instagram - White Circle
  • Twitter - White Circle
  • Pinterest - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco

​© 2020 by Buena Vibra Fest. 

Suscríbete y entérate de nuestros eventos