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¿Porqué tan caro, joven?

March 3, 2017

Un buen día te levantas y decides lanzarte como pequeño empresario con aquella idea que te ha dado vueltas en la cabeza por semanas o tal vez meses.

Crees en ella y además, no vives de aire ¿cierto? Trabajas duramente para conseguir la mejor versión para que cuando por fin tu proyecto ve la luz te pregunten “¿Por qué tan caro, joven?”.

Es muy difícil como empresario competir en precios con las grandes cadenas, los supermercados o las chinerías, sin embargo, lo que ofrecemos es infinitamente diferente, así que es justo que cueste diferente.

 

 

Pero, ¿por qué cuesta lo que cuesta nuestro producto?

Empecemos por lo que, entre amigos, llamamos “hora nalga”. Es decir, el trabajo invertido para obtener ese producto. Muchos pequeños empresarios son eso: pequeños. Por ende, es usual que ellos mismos hagan el producto que te están vendiendo, y su tiempo cuesta.

 

Hagamos un ejemplo con el salario mínimo en México que equivale a $10 la hora. Digamos que una mermelada trata en ser preparada 3 horas, es una suposición porque la verdad es que yo nunca he hecho mermelada, solo de tiempo de preparación estamos hablando de que esa mermelada costo $30, y eso sin considerar el tiempo de las compras o el gasto de materiales. Y por supuesto imaginando que solo queremos ganar el sueldo mínimo, pero seamos honestos

¿Quién quiere vivir con el sueldo mínimo?  

 

Solo con el tiempo invertido en esa mermelada ya estamos muy por arriba de los costos usuales de una mermelada del súper.

 

Y no me estoy metiendo en el lío de los empleados porque entonces se pone peor.

Después viene el material.  Hablamos de que como pequeños empresarios estamos buscando darles algo de la mejor calidad, muchas veces orgánico y único, así que nuestro kilo de fresas, siguiendo con el ejemplo de la mermelada, va a costar $15 pesos, es orgánico y viene de otro pequeño empresario.

Mientras que la multinacional está comprando un kilo de fresas en $2, pero esto es gracias a que compra por toneladas y por ende no puede ser de calidad. Y entonces la mermelada que a mí me costó, por decir, $15 en material a ellos les costó solo $2. Claro que no podemos competir contra eso. ¡Es imposible!

 

Y llegó el momento de los gastos indirectos: luz, gas, teléfono, transporte, etc. Que usualmente no agregamos en nuestros gastos de material, pero al final del día es dinero que gastaste para conseguir esa bendita mermelada. También son importantes, también tenemos que cobrarlos.

Por último, está la ganancia. Hemos invertido tiempo, dinero, esfuerzo… ¿solo para recuperar los, digamos $50, que ya habíamos gastado? Y que de alguna forma ya eran nuestros.

 

No sería justo. No es correcto. Tiene que haber una ganancia, un extra que normalmente usaremos para reinvertir e ir ampliando esa pequeña empresa y que a la larga nos permitirá vivir de eso.

Es de esta forma que la mermelada que en el súper nos cuesta $30, con el pequeño empresario va a costar $80.

 

Quiero terminar este artículo remarcando la diferencia entre estas mermeladas. La del supermercado, una mermelada de $30 hecha por maquinas, con fresas de un cultivo masivo y que probablemente tengan todo tipo de pesticidas contra la mermelada artesanal, hecha a mano por un mexicano como tú, con fresas de la mejor calidad que no solo son más sanas, sino que le darán otro sabor a tu mermelada.